No quiero ser “Esteban de la Academia”.
Por: Ana Silvia Velasco Hidalgo.

“Nadie es profeta en su tierra, he tocado puertas, y no pido que me regalen las cosas, lo único que quiero es trabajo, he pedido que me dejen cantar en la feria de San Marcos, de Chiapa de Corzo, el Carnaval, entre otros eventos, y no se te da la oportunidad, y eso te desilusiona un poco, nada más imagínense cuantas veces ha venido Mariana Seoane y yo deseo cantar por un presupuesto que es tal vez la cuarta parte de lo que ella cobra”, aseguró Esteban Espinosa.
“Lo difícil de salir de la Academia es darse cuenta de que te cierran las puertas porque las personas creen que estamos trabajando, que tenemos sueldo y que ganamos buen dinero… Yo tuve mi tiempo, mi espacio y mi atención, pero Tv Azteca no es una televisora que le ponga atención a la cuestiones musicales, básicamente considero que el programa era un negocio, o si no miraríamos a personas de otras generaciones que componen, actúan, o bailan”, afirmó el popular cantante chiapaneco.
Respecto a su experiencia en la televisora del Ajusco, declaró: “A muchos les ha costado y otros todavía no se reponen a la caída, que es algo que no te buscas, sino que el medio te la genera. Cuando estás dentro eres una estrella y así te tratan, te proporcionan todo, pero una vez que sales y no les funcionas se olvidan de ti y es muy difícil reponerte, porque tú les entregas tu vida. Yo dejé mi casa, mi familia, mis amigos, mi pareja, todo por buscar algo y que de repente no recibas las mismas oportunidades pues si afecta”.
“Si me dijeran un día: ‘vuelve a entrar a la Academia’, claro que lo volvería a hacer, porque el programa en sí fue maravilloso y el haber estado ahí fue una experiencia fabulosa, y lo que ha venido después ha sido muy bueno; tal vez no como lo esperaba, pero ha valido la pena. Sólo deseo formar a base de trabajo un nombre propio y que la gente, cuando me escuche cantar, no diga ‘Es Esteban el de la Academia‘ sino Esteban Espinosa“, enfatizó.
MIS INICIOS
“Desde la infancia me gusta el canto, ya que por parte de la familia de mi padre todos son artistas; recuerdo que en primer año de primaria se hizo una posada para la cual yo llegué vestido de charro y con un enorme sombrero que mi papá me había prestado y le dije a la maestra que quería cantar, me paso al frente del salón y les canté ‘El Rey’”, señaló.
A continuación, entró en detalles: “Con el tiempo, el don se fue desarrollando. En la secundaria formé un grupo de rap, ya que era lo que estaba de moda; empecé a tocar la guitarra y en la prepa la tomé con más formalidad. Cuando estaba en la universidad llevé una serenata un 14 de febrero, me eché un palomazo y me ofrecieron trabajo. Hace 11 años esa fecha marcó mi vida porque terminé con mi novia, empiezo a trabajar y al día siguiente fallece mi abuelita”.
“Yo estaba estudiando Ingeniería Industrial y no es que la escuela sea mala, pero la verdad es que siempre fui muy inquieto y mi principal problema fueron las faltas, pero cuando me daban chance los maestros claro que pasaba mis exámenes. Y así fue que comienzo a dedicarme completamente al canto y lo tomo como oficio; ya he pasado por todos los cafés de la ciudad y considero que me ayudó mucho la trova porque no era un género que manejara cualquier persona, ya que es un tipo de música que empezó con la izquierda y que hablaba de asuntos políticos”, recordó Espinosa.
EL PROCESO
“Cuando me entero de La Academia, pensé que era un programa para ‘chafas’, y entonces acompañé a unos amigos a hacer su casting para ingresar a Operación Triunfo a la ciudad de Mérida, al cual no me inscribí, pero tenía curiosidad por ver cómo se manejaba. Estando allá me formo en la fila y me dan la oportunidad de participar, llegando a la final estatal, a lo que mis amigos no pasaron ni el primer filtro (sonríe, dando la expresión de burla por haber llegado más lejos que ellos) y eso que son muy buenos cantantes. La cuestión es que pasé todos los filtros y me quedé a uno de llegar a la final nacional”, subrayó.
Con nostalgia, agregó: “A la semana de esto me entero que iba a ser el último casting en el D.F. para entrar a la primera generación de La Academia y me dije que era un programa chafa en donde ya tienen a la gente. Entonces regreso, hablo con Kike (Virrueta) y le digo: ‘Oye, canijo, tú deberías de entrar; esto es para ti, a ti que te gusta la faramalla’. Viene el segundo casting y Kike me habla para ir y yo no pude, porque tenía que pagar 9 mil pesos para que me entregaran mi carro. La cuestión es que él entró y yo me quede trabajando. Viene la tercera generación y ni modos que me quedara con las ganas; llegué e hice mi casting con una canción de trova, entonces paso el primer filtro y digo ‘¡Guau!’. Vino el segundo y me fui emocionando hasta llegar a la final nacional, pero ahí tenías que mandar tu video y ellos te daban la sorpresa si quedabas; pasan 8 meses y me hablan, porque tendría que ir a México a la final. Es así como el chiapaneco Esteban René Espinosa Espinosa quedó en la tercera generación de La Academia“.
“LA ACADEMIA”, ¿CÓMO VIVIRLA?
Sin ambages, confesó: “Siempre he sido una persona muy sociable, pero al ingresar a La Academia sí fue un poquito difícil adaptarse porque no son personas que ves de repente, sino que es alguien con quien vives y compartes todos los espacios, pasando desde la cocina hasta el sanitario. También pesó mucho la edad porque era uno de los mayores, tenía 26 años y la mayoría estaba entre los 18 a 22 años”.
“Al ver las primeras dos generaciones de La Academia, y por lo que la gente decía, consideraba que era un concurso, pero también tenía la idea de entrar y ser autentico y que la gente me conociera tal cual. Lo único que deseaba era superarme; si una semana era de los últimos lugares de baile, la otra le echaba ganas y ya estaba en medio, y la otra ya quería estar entre los primeros lugares”, añadió.
Con un dejo de tristeza, dijo: “El día que me expulsaron… jamás me imagine que me tocaba ese día, porque yo iba de menos a más y tal vez si era un poco de desventaja estar ahí por las llamadas. Cuando Kike entró nos movilizamos para que la gente lo apoyara y cuando salió las personas se quedaron con eso de que “no vino a agradecer, y ya no queremos seguir ayudando”, a comparación de otros estados como Monterrey, que decían ‘Bueno, aquí a este bato hay que ayudarlo’”.
MIS EXPERIENCIAS
“Todo lo que adquieres en un programa como éste es inexplicable, porque las emociones y sentimientos son reales y se viven de forma distinta, esto viene porque en el exterior mucha gente decía ‘¿Y por qué lloran y por qué ríen?’, y no comprenden que la vida después de un reality como La Academia no vuelve a ser la misma. Es difícil el poder sostenerte y no caer después de permanecer en un lugar así, en donde involucras muchos sentimientos, pero lo mejor de todo es que hice muchos amigos con los cuales aún tengo relación y no sólo del medio artístico, sino de producción y de otros ámbitos del espectáculo”, relató.
Siguió narrando: “Cuando salí de La Academia, considero que llegó un momento en el que cambié porque desgraciadamente el círculo en que te desenvuelves te jala, porque es como un remolino que te va llevando al centro en donde están una forma de vivir, de desenvolverse, de comportarse con las personas y me ha costado ir recuperando y regresar a ser la persona que era antes. Profesionalmente, La Academia me marcó tanto personalmente pero aún más profesionalmente, porque hoy en día las presentaciones ya no se hacen como antes, ni al precio de antes, ha crecido lo que ofreces, es decir la calidad del show y su duración”.
PLANES A FUTURO
“Hoy en día deseo terminar de grabar mi primer disco, ahorita es el objetivo primordial en mi vida para lo cual busco la ayuda del gobierno, porque lo podría grabar por mi cuenta pero no tendría la misma calidad y lo que realmente deseo es hacer un buen producto. Afortunadamente, los medios de comunicación me han abierto las puertas y mi primer sencillo, que es una mezcla de ‘cumbia texana’, ya empieza a sonar en la radio y se le está dando la difusión que yo esperaba”, finalizó Esteban.








